La foto salió movida
Júlio Cortázar
Berta: Te escribo porque supongo que te gustará saber que lo que hasta hoy era un rumor más o menos digno de credibilidad se ha confirmado. Tendrías que verlo: paredes vacías y recién pintadas de blanco; operarios de la mudanza (que, por cierto, pertenecen a un programa de reinserción social de presos) trajinando el mobiliario de oficina y los embalajes en carretillas; una escalera de mano frente a la que me detengo, supersticioso. Tendrías que oler la pintura fresca, ese olor a pintura tan fuerte que marea. Como si lo estuviera viendo: los funcionarios del servicio de prestaciones que se incorporen a su nuevo puesto de trabajo tendrán que dejar las ventanas abiertas y los abrigos puestos los primeros días, hasta que se ventile bien la sala. Todo es blanco y nuevo. Blanco como este sol invernal y destemplado. Ya no queda ni rastro de nuestra sección. Se ve que han hecho un buen trabajo. Pero fíjate lo efectiva que es esta maquinaria sorda, mira cómo se procura que todo sea impersonal, como si no se agazapara una mano pensante tras cada movimiento y vuestro traslado a otras dependencias no fuera la consecuencia de unas políticas de personal aplicadas de manera consciente, eso que en el argot de los recursos humanos se conoce como racionalización de la plantilla y que significa: ahora toca empaquetar hasta la última grapadora, hasta la maquinilla sacapuntas, y trasladarse al nuevo edificio de oficinas, cristal, acero y hormigón (¿Y cómo estáis, vosotros? Dicen que hay poco espacio y que el edificio está mal ventilado). O puede que en el fondo no exista tal voluntad, que ni siquiera se esté jugando una partida de ajedrez en las altas esferas y que la mano que sujeta los peones por la cabecita y los cambia de casilla mueva al azar, según soplan los aires del gobierno de turno, sin un plan preconcebido, el puro absurdo. Ya lo ves, Berta: Engranajes y circuitos anónimos. Jerarquía piramidal. Ebullición silenciosa y obediente. Lo mismo que un hormiguero. ¿Y qué nos queda? Los humeantes vasos crujientes de la máquina de café. El grano de azúcar diamantino que las hormigas atesoran entre sus patitas pegajosas. La frase del día: “¿Nos tocará algún día la lotería? ¿El reintegro por lo menos?” Sí, ya sé: tú viajar por el mundo.

Bajo el lema "el futuro no es nuestro", la revista colombiana Pie de página presenta una antología de narradores de América Latina nacidos entre 1970 y 1980: 63 cuentos de 63 autores de 16 países latinoamericanos.

Bitácora de (re)creación literaria