18/11/2008

Animales

Mientras me abalanzo sobre ella, tropiezo con los muebles y yo mismo acabo por perder el equilibrio y caer de bruces. Se me ha vuelto a escapar. Me escuece el labio. La sangre tiene un sabor metálico. ¿Cómo empezó esta persecución? Estábamos en el sofá, viendo un documental de animales. Ella permanece a cuatro patas junto al televisor, jadeando. Está acorralada. Sin quitarle ojo, avanzo despacio hasta situarme a la distancia de un salto. Ella se yergue como una esfinge, enseña los dientes, arquea la espalda, gruñe. Quizás su huida obedecía a una estrategia de cazador. Ambos nos movemos en círculos antes del inminente choque.

3 comentaris:

Raúl dijo...

Buen micro. Entiendo que lo has presentado al concurso. Si es así, suerte.

Carlos Arnal dijo...

Gracias, a ver si hay suertecilla.

Prometo visitar tu blog con calma y una taza de café, cuando pueda disponer de mi tiempo. Acabo de cambiar de trabajo y ando descolocado...

Un saludo

Arilena dijo...

¡Pues el tuyo me encanta también!
Es perfecta la imagen de los dos actuando como animales. De hecho, se ven como animales, sin dejar de ser personas en todo momento. Nada, nada, mucha suerte y a por ese minutillo de gloria. Yo la verdad es que este año es el primero que mando así que sería mucha casualidad.

Lo dicho ;) mucha SUERTE

Bitácora de (re)creación literaria

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