Tres deseos
Un hombre corriente va caminando distraído por la calle y sin querer le da una patada a una lata de coca-cola, de manera que libera a un genio que no llevaba ni siquiera una eternidad encerrado. El genio, que es novato y no está muy seguro de si tiene que mostrarse agradecido por una liberación tan prematura, concede finalmente tres deseos al hombre corriente.
– Pide lo que quieras – le dice poniendo voz altisonante y estentórea – y te será concedido, concedido, concedido…
– Quiero mujeres atractivas. – dice, recitando las palabras exactas para esta solemne ocasión – Quiero riquezas in-men-sas. Quiero vivir eternamente para disfrutar de las susodichas mujeres y riquezas.
0 comentaris:
Publicar un comentario en la entrada