Es primavera
Y la semana pasada, no recuerdo qué día, fui paseando al "punt verd" de mi barrio, que está situado en un parque, a llevar ropa vieja y aerosoles desechados ("aerosol", palabra poética hecha de aire y sol). Voy una vez al mes o cada dos, sobretodo desde que descubrí que, junto al los contenedores, hay una mesa con libros expuestos (que otros han dejado allí, junto con la tostadora o las bombillas fundidas) para que se los lleve quien quiera. Casi siempre son superventas pasados de moda, libros de esos que acompañan a las ediciones dominicales de los periódicos, libros de novelistas rarísimos, libros de texto, libros de tapas con arabescos dorados… Casi siempre su abandono parece justificado. Todos están cubiertos de polvo, de manera que me ensucio las manos mientras los revuelvo, y me hacen estornudar. A veces encuentro alguno que vale la pena y lo agarro con esa satisfacción íntima de quien desentierra un pequeño tesoro (que al parecer era un estorbo para otros). Así, el otro día cayeron estos tres:
- El viejo y el mar, edición Círculo de Lectores del año setentaytantos, con un estupendo prólogo de Baltasar Porcel.
- Leviatán, de Paul Auster, RBA editores (el texto es el mismo de la editorial Anagrama), con encuadernación cutre en tapa dura.
- Tan triste como ella y otros cuentos, de Juan Carlos Onetti, de quien aún no había leído nada.
Cuando quiero deshacerme de algún libro, yo también lo llevo al "punt verd". De este modo, practico el bookcrossing, que queda tan moderno en inglés, o sea cruzar libros, intercambiarlos; y también desprenderse (aunque siempre con un poco de pena, cancamurria o zangarriana, según el día (María Moliner dixit)), desprenderse digo, de esos libros que, por lo que a ti respecta, no te vas a leer nunca, o que, una vez leídos, sabes positivamente que no merecerán una segunda vez, porque han caducado; porque tú, lector, ya eres otra persona distinta con otros gustos.
Lo malo de tanto quita y pon, es que nunca consigo despejar las estanterías, sino que el balance entre los libros que recojo y los que compro está descompensado y el stock aumenta. Y eso que el año pasado ya me deshice de “Guerra y paz” y de “La montaña mágica”, ambos en dos voluminosos volúmenes de tapa blanca, también del Círculo (la traducción no me pareció muy buena para emprender una lectura concienzuda, me sabe mal, ya sé que son biblias de la literatura, etc.), pero otros libros han pasado ya a ocupar su lugar. Y ya se sabe que, libro que no has de leer...
6 comentaris:
Pasaba por aquí para devolverte la visita y me has puesto los dientes largos.
Todo un privilegio esa mesa con libros en el "punt verd" de tu barrio. De los tesoros con que te has hecho, te recomendaría sin dudarlo a Onetti. Junto con Cortázar, Rulfo y di Benedetto, ocupa un lugar de honor en el olimpo de mis cuentistas favoritos.
Un abrazo.
Estos días estoy leyendo la coleción de relatos "El llano en llamas" de Juan Rulfo y cómo admiro la expresividad que le saca al lenguaje: entre otras cosas, cómo dice lo que tiene que decir sin enrollarse y haciendo que suene auténtico. Por poner un ejemplo, hay uno de los relatos, "El hombre", construído sólo a base de voces (cómo hacía también en Pedro Páramo) que me parece escalofriante. La verdad es que Juan Rulfo es uno de esos autores que, como Cortázar, marcan al lector, y que, como dices, tienen su trono en el olimpo pagano (supongo que a Cortázar le haría gracia). Bueno, seguiré tu recomendación y cuando salga del llano mexicano y de la ciudad de Santa María, iré a visitar a di Benedetto (igual con un poco de suerte la proxima vez en el "punt verd"...)
¡Qué suerte tener un "punt verd" con libros! En el que queda cerca de mi casa ni libros ni nada, sólo teles y ordenadores rotos.
Curiosamente yo también rescaté "El viejo y el mar" pero de una biblioteca (esos libros viejos que ya nadie coge y ponen sobre una mesa para que la gente se los lleve)
Muchos autóres "clásicos" o "de lectura obligada" en la ESO acaban así. Intuyo que ese abandono lo provoca un acto de rebeldía y de liberación de los estudiantes.
Supongo que además hay que tener en cuenta la estadística, porque los clásicos siempre se reeditan y por lo tanto hay más ejemplares en circulación (igual que con los best-sellers).
Será interesante ver qué libros habrá dentro de algunos años en el punt verd o en la biblioteca...
PD: Arilena, no te preocupes: las malas pasadas del blogger las padecemos todos de vez en cuando. Suerte que es gratis...
Els punts verds que tinc per ací no tenen la sort del teu...llàstima...tot i que tot és començar a fer-ne un, oi?
I ja estaven a coberta? perquè amb la pluja que cau...pobres...
que tinguis un bon dia,
I tant! I quan fa sol els treuen fora (la taula no és molt gran) i encara és més fàcil agafar els que vols. A veure que trobo la propera vegada que hi torni...
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