Ícaro
Se lanzará desde el trapecio y ¡zas!, triple salto mortal al vacío. El muy engreído se hace llamar Ícaro, así lo pone en todos los carteles: Ícaro, el ángel alado. Pertenece a ese tipo de hombres a los que les gusta disfrazarse y hacer el número para impresionar, como el mago con sus ramos de flores sorpresa. El público seguirá boquiabierto sus acrobacias aéreas de un extremo a otro de la carpa.
Pero ya no quiero saber nada de Ícaro. Esta vez no pienso ir a verle. Se acabó. Cuando él salte, yo estaré cortando flores en el jardín con mis tijeras de podar.
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