Bitácora de (re)creación literaria

9 de abril de 2008

Aquel niño era yo


¿Recuerdas? Escuálido, pantalones cortos, costras en las rodillas. Estaba siempre en la calle: en el barullo de los partidos de fútbol, en gloriosas batallas sin reseña. Tenía, en un escondrijo que ya no existe, un arsenal de palos. Tenía un amigo invisible. Me gustaba pisar los charcos. Volvía a casa perdido de barro, magullado, vagamente feliz. En eso consiste la infancia, ¿no?

Debes de acordarte. Yo estaba en el descampado, haciendo garabatos con una rama. Fue tu sombra o un escalofrío: entonces me di la vuelta, pero allí no había nadie. Escribí tu nombre en el suelo antes de irme.

3 comentaris:

marina dijo...

el jugar en la calle, los escondrijos, ....garabatos en un descampado, y esta noche ha llovido.
Aun así, su olor, a tierra mojada. Siempre.

saludos,
:-)

Amaia dijo...

Buffffffffff,madre mía es que no me sale nada más original,sorry!

Amaia dijo...

Vuelvo a comentar este:es de una tristeza insondable y ese vagamente feliz es lo que la profundiza hasta hacerla abismal,para mí, el mejor de los micros, sin duda.

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