Blues
Escalofrío eléctrico,
precipitado
en un rincón latente.
En momentos así
la boca es un signo
escrito con los labios,
girasol rugiente
de dientes, lengua, saliva
con el regusto de tu nombre
pegajoso.
Un día yo te conocí.
Pero el humo es quizá lo más cierto
a estas horas.
El humo y los sueños que flotan.
My baby’s caused my heart to bleed.
Nada más. Otro día. Cada día.
Transitar por calles y sábanas.
Inercia del desvarío.
Aridez.
Escaparates.
Gente, gente, gente.
Con las tijeras de los ojos
recorto postales en forma de llave,
paisajes de algo que está lejos
y es azul. Es azul.
Arrastro los pies con el ritmo del cansado,
de la escoba,
pisando baldosas mojadas.
Te busco.
Te busco en el espejo de los charcos.
Se asoma la seca raíz de mis sueños
y chapotea la esperanza
como un niño.
Como un niño
echo a volar pájaros pequeños.
Tantas hojas caídas
son los años del mundo.
Y las estrellas son cometas
perdidas en el cielo.
Deseo ciegamente. Deseo
como un bicho que escarba.
Yo te busco.
Te busco en cada palabra,
en cada silencio,
(tu ausencia es un pentagrama).
En domingos de luto.
Yo te busco.
Si pudiera arrancarme la piel,
sacarme las vísceras calientes,
los recuerdos aún tiernos,
vaciarme por completo,
yo sería tú
(a un paso menos de ser yo,
y a un paso más de no ser nada).
Yo que te llevo tan dentro,
despojado de todo,
sería finalmente tú.
Yo soy fiel a tu reflejo
(por si acaso un día vuelves).
De otro amor no guardo la memoria
ni en la carne, encerrado, su recuerdo.
8 comentaris:
una huella dejan mis pies en tu camino, a ritmo de blues, sin fatiga, con sal entre los dedos. escuece el sol la cicatriz de lo recorrido.
dulce a mi oído.
Gracias.
Saludos..! :-)
Gracias a ti por venir despacito por la orilla de esta playa y dejándote lavar los pies por las olas.
Hay algo en el blues, no sé cómo decirlo, Carlos
Supongo que ese algo es la simplicidad en el ritmo, en los acordes y en las escalas, de manera que con unas mínimas nociones guitarreras cualquier principiante puede lanzarse improvisar. Claro que es como todo: esa misma facilidad puede provocar dolor de cabeza a fuerza de repetir... es algo así como la diferencia entre el sentimiento y la verborrea. Además está ese transfondo religioso o sagrado (incluso pagano se podría decir, por lo primitivo), que para los que no profesamos ninguna religión convierte este tipo de música en un acto trascendental. Uno de mis bluesman favoritos es Robert Johnson, por lo del diablo y el cruce de caminos.
Dentro de las escalas, acordes, ritmo que mencionas, y que se siente, además, hay una nostalgia (o se siente) quizá áspera o sería mejor decir no dramática, pero sí instalada muy dentro.
Un excelente poema, sobre todo me gusta porque no tiene un sabor dulce, sino apasionado y fuerte...
Gracias por venir a visitarme desde tan lejos... y dedicar unos minutos a leerme.
En cuanto al poema, no es que yo intente imitar expresamente un ritmo de blues,sino más bien crear la emoción con ese aire de letanía propio del blues más arcaico. La verdad es que tiendo a huir de lo dramático, no por pudor sino por salirme de caminos trillados y buscar una manera personal de decir las cosas. Creo que un poema debe tener también algo de acertijo o de mensaje en clave (o por qué no llamarlo, un "lenguaje especializado"). En fin, no sería honesto teorizar sobre lo que escribo, cuando también es cierto que gran parte del resultado era ajeno a mi intención y las metáforas más efectivas son más el resultado de una poda sistemática que de la exhuberancia de una primera redacción.
Sólo añadiría que, como método de trabajo, utilizo resonancias, palabras que escucho por ahí, fragmentos, ya que la poesía demasiado discursiva me parece un contrasentido.
Por cierto, he leído en tu blog el artículo sobre Luís Cernuda. Hará unos ños encontré la edición de La realidad y el deseo del FCE en una librería de Barcelona. Si algo admiro de este poeta, es la contención y la verdad que emana.
Aunque algo tarde, no quiero dejar pasar la ocasión de agradecerte que votases mi relato "Trueques" para el III Premio de Relato mínimo Diomedea.
Y, de paso, me quedaré por aquí un rato, oyendo blues, por supuesto.
¡Bienvenido!
Nunca es tarde, como suele decirse.
Tu relato me pareció una metáfora genial sobre como se degradan algunas relaciones amorosas, y sobre la naturaleza humana en general. Luego está lo poético que no se puede explicar, claro.
Cuando tenga más tiempo (ahora estoy preparando oposiciones a funcionario, porque la literatura no da de comer) me dedicaré a saborear las entradas de tu blog extremófilo.
Hasta pronto!
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